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viernes, 15 de mayo de 2015

El salto


- ¡Ándale, no seas cobarde! – gritó mi amigo entusiasmado ante la vista esplendorosa que el acantilado nos brindaba esa mañana de abril.

- ¡No es cobardía! ¡Es precaución! – le contesté apenas asomando la nariz, con el viento fresco lamiendo mi rostro y con un gesto que denotaba que la ida no me terminaba de gustar.

Apenas a una semana de haber iniciado el curso de salto en parapente; ya estábamos ahí, dos jovenzuelos con ganas de volar, intentando romper las leyes de la gravedad en busca de la realización del sueño infantil alojado en nuestros corazones.

- ¡Bueno! ¿Listo? ¿Ya te decidiste? ¿El rojo o el azul? – me dijo tomando con la mano izquierda una de las correas de la mochila azul y como sin querer, dejando a mi elección la roja.

- ¡Ya qué! Me toca este. ¡Sólo espero que se abra a tiempo y no me vaya yo a dar un buen madraz…! 

- No te preocupes hijo, – me interrumpió el instructor. Un hombre maduro y atlético, muy experimentado, espigado con rostro amable y muy seguro de sí mismo – si no fuera porque el salto es suyo, lo tomaba y saltaba yo…

En mi mente contesté raudo y veloz – “pa´luego es tarde, pues salta tú” – pero mi amigo confirmaría que mi falta de ganas de saltar, se debía a que no estaba del todo convencido en que hacer el salto en la primera práctica fuera lo más prudente o sea, que tenía miedo de llevarme el chingadazo de mi vida en mi primer salto.

Pese a mis dudas y preocupaciones personales, los preparativos continuaron, una leve revisión a las mochilas, arneses y a la técnica del conteo antes de jalar de la cuerda que liberaría el paracaídas. Todo parecía estar en su lugar, pero el gusanillo de la duda ya había hecho en mi mente “tremendo hueco del tamaño de la manzana que se estaba comiendo.”

- Todo listo – nos indicó el instructor - ¡Ahora sí, vamos a ver de qué están hechos! – dijo en tono animado y muy seguro.

Brincando de alegría y haciendo calentamiento como si fuera a correr los 100 metros planos en las olimpiadas representando a nuestro país, mi amigo se acercó al punto donde se dispuso el despegue y acto seguido grito...

- ¡LISTOS!

Mientras que yo me puse detrás de mi mochila de salto, como que no hubiera escuchado el llamado del instructor ni el grito de guerra de él. En ese instante volteo me dijo:

- No te haga al loco. ¡Vas canijo! O ¿qué? ¿No es lo que hemos soñado hacer desde que éramos un par de chamacos cagones? ¡Ándale güey! ¡Que se nos va la vida en un segundo y hay que vivirla al máximo!!

En ese instante esa frase trajo de repente a mi cabeza, como en una película de esas en las que ponen al protagonista recordando su pasado, levanté los ojos al cielo como buscando dentro de mi mente, el recuerdo del día en que juramos hacer todo juntos. Nos inventamos una ceremonia de pacto de sangre (con escupitajos claro, porque la sangre, aunque sea nuestra nos provocaba una combinación de miedo y asco). Cerramos tan fuerte las manos al entrelazarlas, que enrojecieron como sí en realidad se estuvieran transfiriendo de una a la otra. Con solemnidad marcial y bastante chistosa para unos chamacos de apenas diez años, juramos hacer todo juntos, como hermanos. Enumeramos las cosas que haríamos: ...la secundaria, la prepa, la universidad y por supuesto la misma carrera. enamorar un lindo par de gemelas para dar nuestro primer beso en iguales circunstancias, el día de nuestra boda doble y la cantidad de hijos que trataríamos de tener, nuestra primera pelea a madrazos con el primero que nos provoque, y una larga lista de tonterías propias de nuestra edad. Al momento de bajar del techo de la casa abandonada que fungió como centro de ceremonias, saltamos juntos tomados de la mano a un gran montón de zacate que amortiguo nuestra caída. Al recuperar nos del ataque de risa después de del aterrizaje, abrió sus ojos como cuando se le ocurría una descabellada idea:

- ¡Un salto en paracaídas desde el Cañón del Diablo! - me dijo tomándome por los hombros y sacudiéndome en forma telúrica combinada con mal de Parkinson...

En ese preciso instante, en el que terminé de recordar de donde habíamos sacado semejante idea y antes que yo pudiera acercarme a la orilla del acantilado, mi amigo con el paracaídas listo, saltó lanzando un grito de victoria que nunca olvidaré…

- ¡Nos vemos abajoooooooo!

Y en un leve instante, su descenso duro escasos segundos. Lo que vi me termino de quitar las pocas ganas que tenía de alcanzar mi sueño junto a mi amigo al pie de ese acantilado. 

Hoy a mis 87 años, con 56 bisnietos, 23 nietos, 7 hijos y una buena esposa que me cuida desde el cielo, me pregunto si debí haber saltado, me sigo preguntando: ¿Vale la pena alcanzar el más grande de nuestros sueños, aunque este dure sólo unos cuantos segundos?

Tal vez hoy regrese a ese acantilado, lo compruebe y si todo sale bien, se lo cuente a mis bisnietos…, si no, le contaré a mi amigo de todo lo que se perdió.


AUTOR: Carlos A. Suárez G..

viernes, 17 de abril de 2015

Yo te pregunto


Si por mi piel me desprecias, yo te pregunto…

¿No has visto acaso el hermoso color 
de una negra noche llena de estrellas?

¿O el brillo amarillo de un nuevo amanecer?

¿Y lo deslumbrante de un campo de rosas rojas?

¿O la palidez de esa luna llena sobre tu cabeza y que hace soñar a tanto poeta?

La belleza del hombre viene desde el fondo de su ser, 
sus ojos sólo son bellos si reflejan lo bello de su alma.

Si por mi origen humilde no soy digno de ti, yo te pregunto…

¿No has tocado con tus manos la seda 
elaborada por un pequeño gusano?

¿Acaso no has visto los blancos campos nevados 
que iniciaron simples copos de nieve?

¿No conoces la ostra tan pequeña que te da 
tan grandiosa perla para tu magnífico collar?

¿Has olvidado el origen humilde del hombre 
que murió amando a los hombres, 
que de cruel manera le arrebataron la vida?

El verdadero valor del hombre se encuentra en su corazón 
y no en los bienes materiales que posee.

Si por mi fe te mofas y me ofendes, yo te pregunto…

¿Acaso las aves del cielo no tienen un Dios que les da su alimento diario?

¿No ha de caer del cielo el rocío que a las flores la vida da?

¿Quién cuida de las criaturas de los campos y los bosques?

¿Quién hace crecer las cosechas? 

¿Quién pone orden en este mundo en desorden?

Las estrellas y el infinito 
nos demuestran que no estamos solos, 
hay alguien que nos cuida.

¡Eres a imagen de Dios igual que cualquiera en la faz de la tierra!
¡Y tan distinto que no hay nadie más bello que tú mismo!

No estropees esa imagen que te fue dada 
en el afán de solo apreciar lo que a ti te parece 
bello, valioso o correcto. 

Mira a los demás como a ti mismo, 
porque somos todos iguales y tan distintos a la vez 
que en la medida que tú denigres a tu hermano, 
más te denigras a ti mismo…¡nunca lo olvides!



AUTOR: Carlos A. Suárez G.

miércoles, 1 de abril de 2015

FLOR DE CEREZO


HERMOSA FLOR DEL JARDIN DE LOS CEREZOS
ES TU BELLEZA LA QUE DESLUMBRA MI MIRADA,
SUBIRÉ PARA ALCANZARTE MI BIEN AMADA
HASTA TU RAMA, EN BUSCA DE TUS BESOS.

FLORIDA PRIMAVERA ES LA ESTACIÓN
QUE A TU VIDA VISTE DE HERMOSURA,
ES EN TU ALMA DONDE HOY PERDURA,
PERMANECE COMO UNA BENDICIÓN.

MUCHAS FLORES DE CIERTO EXISTEN
NO LO NIEGO, MUCHAS TAMBIÉN SON BELLAS,
MÁS ESPECIAL ERES TÚ ENTRE TODAS ELLAS,
PUES DE EFIMERA BELLEZA ELLAS SE VISTEN.

POR TU COLOR, FORMAS Y TEXTURA
ENTONAS EL MÁS BELLO CANTO,
A MIS PUPILAS LLENAS DE ENCANTO
Y A MI MENTE LE ROBAS LA CORDURA.

HOY QUE LAS ERAS TODAS HAN PASADO
Y EL RECUERDO DE LA LOZANÍA FUERA,
LA PRIMAVERA EN TI SE HA QUEDADO
Y EN TU ALMA LA JUVENTUD HA PERDURADO.

LA VEREDA QUE ME HA LLEVADO A TUS BESOS
RECORRERLA HE DISFRUTADO PLENAMENTE,
SIGO ENAMORADO DE TU ALMA ETERNAMENTE
MI HERMOSA FLOR DEL JARDIN DE LOS CEREZOS.


AUTOR: Carlos A. Suárez G.

jueves, 12 de marzo de 2015

El tatuador de sonrisas



Un hombre de mediana edad, robusto y fuerte, de mirada recia y carácter impasible sentía que a su vida le faltaba algo pero no sabía qué. Los empleados lo trataban con mucho respeto y con mucha seriedad, más por su carácter que por el puesto que desempeñaba.

- Sr. aquí están las carpetas que solicitó y …
- ¡DÉJELAS AHÍ Y REGRESE A SU PUESTO! ¡SU TRABAJO NO SE VA A HACER SOLO!

Eran las respuestas comunes en el ambiente de trabajo bajo sus órdenes. En los pasillos el cuchicheo era el mismo de siempre...

- ¡Ay! ¡Ya no lo aguanto! ¡Siempre es lo mismo con él! ¡Los regaños son diarios por todo y por la nada!
- ¡Sí! ¡Y ni un saludo te contesta!
- ¡Si no fuera porque es el dueño…, ya le habría contestado algunas frescas!

A él no le agradaba ser la persona que era. Su forma de ser ya le había costado muy caro, en familia, seres queridos y amigos de gran valía. Y no es que fuera de mal corazón solo que no podía presumir de tener buen humor, la alegría no figuraba en sus quehaceres diarios. Tal vez era algo que le faltaba a su vida pero no sabía cómo hallarla o dónde. Sus ojos sobrios y serenos dejaban entre ver una profunda tristeza, de la cual ya había olvidado su origen, solo sabía que se había instalado muy dentro de él y que formaba parte de su vida desde tiempos inmemoriales. 

No había nada que le alegrara: 

- Cumpleaños…se hacía más viejo, 
- Reuniones familiares…las mismas caras, los mismos problemas, 
- Navidad y Año Nuevo…historias viejas y razón para gastar sin razón. 

Y así su lista de motivos: atardeceres, lunadas, lluvia, sol, playa…nada de nada en la nada le alegraba.

Un día, sin que nadie se diera cuenta, el hombre alcanzó a oír los comentarios y quejas que de él hacían sus empleados. Lejos de tomar represalias, decidió ponerle fin a esa situación… la pregunta era ¿cómo?

De regreso a su casa, en un letrero colgado de un poste, se anunciaba un extraño personaje…

¿NO SE SIENTE USTED FELIZ?
¿PASA TODOS LOS DÍAS TRISTE Y SIN ÁNIMOS POR LA VIDA?
¿QUIERE USTED DEJAR DE SENTIRSE ASÍ PARA SIEMPRE?
¡USTED NECESITA UNA SONRISA EN SU VIDA!
VISITE AL FAMOSO 
“TATUADOR DE SONRISAS”
¡ÉL TIENE LA SOLUCIÓN!
¡NO SE VA A ARREPENTIR!

No creyendo ni una sola palabra del cartel, continuó su camino a casa, pero no dejaba de pensar en el personaje anunciado en este. Meditó toda la noche sobre su vida y sus periplos sucedidos con su familia y amigos a causa de carácter. Por fin se decidió a visitar al extraño personaje que anuncia el cartel. Sin embargo en el cartel de propaganda no se mencionaba ninguna dirección en la cual encontrar al famoso “tatuador”. Solo había en la esquina inferior izquierda, algo parecido a un rostro junto a una burda representación de una banca de parque. 

Sin saber qué hacer ni entender la intención de tal mensaje, a la mañana siguiente tomó rumbo al parque más cercano que conocía. Burlándose de sí mismo por sentirse tan crédulo y tonto, al seguir las palabras de un anuncio sin cuestionar la credibilidad del mismo, decidió llegar caminando. Al tomar la esquina cercana al parque, un precioso cachorrito blanco apareció de repente y comenzó a hacerle compañía paso a paso. El hombre, al notar la presencia del cachorrito se incomodó mucho pues no le agradaban en lo absoluto, no recordaba por qué, pero le incomodaba en gran manera, pero continuó su camino muy a su pesar. 

Al llegar al parque, se detuvo, lo recorrió con la mirada y después de completar 180o de inspección minuciosa, decidió entrar por un arco de flores violetas, blancas y azules que la hacía de puerta, encorvándose a causa de la baja altura a la que ésta se levantaba. Recobrando su estatura normal observó en el semicírculo de césped que en el centro se formaba, un lugar privilegiado donde una banca blanca recién pintada y arreglada, invitaba a un buen descanso, plácido y tranquilo bajo los flamboyanes y almendros, que en época florida llenan de un color amarillo rojizo el piso y el césped del parque. 

El hombre se sentó y sin preguntar si podía, lo hizo también el cachorrito blanco a su lado derecho como si esperará a alguien. Los minutos comenzaron a pasar lentamente, su poca paciencia le cuestionó el motivo de la espera, más de pronto el cachorrito se puso de pie y con la cola vuelta un remolino brincaba inquieto mirando hacía la entrada de flores; un instante después, en un triciclo rojo con vivos azules, motas en el manubrio y una canastilla en el frente, entro un pequeñín de alrededor de ocho años con los cabellos revueltos, pantalones cortos y una sonrisa pícara que se acentuaba con su vivaz mirada, el cachorrito corrió dando vueltas alrededor del triciclo dándole la bienvenida; al hombre le pareció algo extraña la escena, contemplaba con detenimiento mientras los dos amigos comenzaron a jugar y a revolotear por todo el parque, riendo y ladrando llenos de alegría, no podía separar los ojos de los dos, lo tenían como hipnotizado.

Las horas comenzaron a pasar y los amigos jugaban sin descanso, extrañamente el hombre los observaba sin ningún asomo de prisa o desespero, algo familiar había en todo eso. De repente algo le llamó poderosamente la atención, el chiquillo intentaba hacer algo extraño e imposible, luchaba y luchaba y no conseguía su objetivo. Al ver que no podía con su empresa volteo a ver al hombre y le dijo en un tono muy dulce:

- ¡No puedo…! ¿Me ayudas?

Mirándolo fijamente y con el ceño fruncido le contestó:

- ¡Qué no te das cuenta que lo que quieres es imposible y además es una soberana tontería!

El niño repitió la pregunta como si no hubiera escuchado el comentario del hombre:

- ¡Ayúdame! ¿Sí? ¡Es que yo solito no puedo!

Con su acostumbrado modo enojado de hablar respondió:

- ¡Está bien! ¡Tú ganas! ¡Pero sabrás que lo que quieres hacer es una soberana tontería! Balbuceo con un tono más agrio.

Mientras el niño sujetaba el manubrio, el hombre tomó al cachorrito blanco en sus brazos y lo sentó sobre el asiento del triciclo y colocó sus patitas delanteras sobre la canastilla, que era hasta donde más podían llegar por su corta estatura. 

Satisfecho de haber logrado lo que el chiquillo quería, comentó:

- Ya está listo, ahora déjame en paz porque estoy esperando a alguien muy importante y no tengo tiempo para tus tonterías.

El niño entonces, tomó las patitas traseras y las posó sobre los pedales y dirigiéndose al flamante tripulante del triciclo, dijo:

- ¡Ahora sí! ¡Ya puedes manejar tu solo! 

El hombre dio dos pasos hacia atrás, la escena le pareció increíblemente familiar.

Mirando hacia la banca lleno de alegría, el chiquillo dijo: 

- ¡Mira abuelo! ¡Viste que sí podía montar el triciclo!

Los ojos del hombre se abrieron enormes como dos platos, al ver sentado en la banca a su abuelo, al cual había querido muchísimo y al que no recordaba desde su infancia, al voltear de nuevo, el tierno cachorrito le pareció totalmente familiar, ambos se fueron en tiempos cercanos causándole un dolor inmenso que habría querido olvidar desde pequeño. Una marea de recuerdos inundó su corazón y lo lleno de una inmensa alegría. 

Levantando la mirada al cielo comenzó a sonreír igual que lo hacía el pequeño que jugaba y reía acompañado de su cachorrito y su abuelo.

- Tienes razón –dijo- yo ya he sido muy feliz y, ellos siguen en mi corazón, solo que no me acordaba. ¡Gracias por traerlos de vuelta a mi mente! 

Rió a carcajadas al ver caer al césped al niño y a su abuelo abrazados y al cachorro correr sobre ellos ladrando y lamiendo a los caídos. Pasaron frente a sus ojos un sinfín de travesuras y juegos de un trio por demás “loco” y divertido, olvidándose del tiempo. 

La noche cayó, el hombre se levantó de la banca, se dirigió hacia ellos y se despidió de su abuelo con fuerte saludo de mano y un abrazo y del cachorrito con el clásico revolcón de pelo de cabeza, el cual fue devuelto con un sinfín de lamidas en toda la mano y el rostro como era su costumbre. Tomó al niño de la mano y salió del parque a través del arco por el que habían ingresado, con una enorme sonrisa y muy seguro de que ahora todo sería diferente…, alguien le había enseñado a ser feliz, solo tenía que volver a intentar serlo una vez más.

Al cruzar el umbral de flores se vio de nuevo solo y con una enorme sonrisa aún en el rostro, mirando al cielo dijo:

¡¡GRACIAS POR TODO!! ¡¡LAS LLEVO TATUADAS EN EL CORAZÓN!!



AUTOR: Carlos A. Suárez G

miércoles, 4 de marzo de 2015

MICRORRELATO'S DAY (2)



Con o sin alas...


Estaba volando.
Esta vez era de verdad y no era un deseo de sus sueños. Ya se lo había visto hacer a demasiados superhéroes en la pequeña y gran pantalla. Ahora era él el que volaba. 
Pensó que iría a visitar a su madre, al otro lado del charco. Ahora sería fácil. 
Pero no quería ser maleducado y antes se despediría de su cuerpo, allá abajo. El que estaba postrado y perforado por infinidad de tubos, con demasiada gente nerviosamente atareada a su alrededor. 


AUTOR: Jesús (Archimaldito)


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En la línea de fuego

Justo cuando abrió la boca en un intento de gritar para pedir auxilio, se le hinchó la lengua, tal era el volumen que incluso empezaba a dificultarle la respiración. Recordó entonces las palabras de su madre: -Cuidado con las abejas, no juegues nunca con ellas, recuerda que eres alérgico-. Su vida era un continuo riesgo. Militar retirado con más de quince misiones en el extranjero a sus espaldas, donde hubieran tiros, allí pedía destino, indemne de todas. ¿El resultado? Tres hijos que no le hablaban y dos divorcios traumáticos. Únicamente lo mantenía en pié la adrenalina, un vicio como otro cualquiera. Ahora, jubilado y solo, apicultor.

AUTOR: Juanje Frayfregona.


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La escopeta

La escopeta me apunta a la cara. Yo se la he puesto en las manos. Yo la he cargado. Noto el líquido bajar por mis piernas. Hoy no tengo miedo. Supongo que el cuerpo lo hace por costumbre. Me insulta. Nada nuevo. El mismo "zorra" aburrido de siempre. No es un hombre original. Pensar, lo que se dice pensar, no piensa. No puedo decir que discutimos porque lo hace él sólo. Le tiembla el pulso ¡qué gracioso! Vamos dispara, valiente. No lo hace. Hoy se va a rajar, faltaría más. Le sonrío. Tengo el poder. Puede olerlo. Lo oye. Ira. Más ira. Rabia. Más rabia. Dispara y...boom. Su cabeza a merced del viento. Si es que pensar, lo que se dice pensar, no pensaba. 

AUTORA: Raquel Ortega


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Un oasis

En el medio, un ojo de agua emerge y fluye, un manantial para aliviar a los seres errantes como tú. Les llaman Petenes, yo les llamo oasis, solo que alrededor no hay arena, es agua salobre, marisma y manglares. Si caminas entre los árboles, puedes escuchar el viento sobre las ramas, es como una ola, una suave caricia que circula a tu alrededor, un lento respirar. Y si te quedas el tiempo suficiente también podrías escuchar el paso de una tropa de monos entre las ramas, el grito agudo del halcón, el chillido de un puerco de monte y el estruendo de un disparo ahuyentando a las aves.

AUTORA: Karol A.


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Un cometa

DESDE ABAJO MIRÓ COMO IBA DESCENDIENDO EN CAIDA LIBRE HACIA EL BOSQUE…, DEJÓ TODO LO QUE ESTABA HACIENDO Y CORRIO HACIA DONDE SU LUZ LE INDICABA QUE TOCARÍA TIERRA. POR SUERTE LLEGÓ JUSTO A TIEMPO PARA TOMARLO EN SUS BRAZOS Y EVITAR QUE SE ESTRELLARA. ERA EL CUERPO CELESTE MÁS BELLO QUE JAMÁS HUBIERA TENIDO EN SUS BRAZOS… LO LLEVÓ A CASA PARA CUIDARLO. AHORA YA TENDRÍA UNA LUZ QUE ILUMINARA SU VIDA.

AUTOR: Carlos A. Suárez G.


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¡Perdóneme Padre!

Los feligreses ya se habían marchado hacía más de dos horas, por eso se asustó al oír cerrarse la puerta del confesionario. –Perdóneme Padre, porque he pecado- La voz era muy joven y el viejo cura ya había tenido demasiados cuernos, mentiras y acusaciones infundadas, por hoy. Su voz tronó ebria dentro del reducido locutorio. – las mujeres me repudiaron demasiadas veces, como para poder ser progenitor de nadie… y, lo más importante, tus pecados no serán jamás redimidos en éste mundo, cuando llegue tu hora tendrás que responder por ellos, así que, tú misma- No había acabado de escuchar los apresurados pasos de la joven alejarse, cuando el cura dijo elevando los ojos. –Perdóname Padre- 

AUTOR: Sergio Suárez.

lunes, 2 de marzo de 2015

Él y ella



Él dijo: - ¡VAMOS!

Y caminó hacia el futuro, caminó hacia adelante, abrió camino entre la maleza, lucho contra monstruos y fieras salvajes, encendió fuego para calentarse, levantó refugio, labró la tierra, erigió una casa y de cansancio, al final murió.

Ella contestó: - ¡SÍ, VAMOS!

Y esperó una mano que la condujera por el camino entre la maleza, que la salvara de las fieras salvajes y de los monstruos, que le propiciara calor, que la cubriera de la lluvia y el sol, que le diera alimento y un hogar… y esperó y espero y espero…

El Gran Espíritu la encontró sentada y le preguntó: -¿POR QUÉ NO ESTÁS DONDE EL YACE?

Ella contesto: Porque él camino sin mí, no me esperó, solo camino hacia el futuro y no volvió la vista atrás. Yo me perdí al ver que ya no estaba aquí junto a mí.

El Gran Espíritu preguntó: - ¿POR QUÉ NO LO FUISTE A BUSCAR?

Ella respondió: - ¿Por qué él nunca regresó por mí?


AUTOR: Carlos A. Suárez G.

lunes, 16 de febrero de 2015

Troya ha caído


- ¿Cómo no me di cuenta? ¡Ella ha ganado la batalla! ¡Aún no lo puedo creer! Yo tan férreo en mi voluntad y mírenme ahora, aquí estoy... 

Creo que lo primero que hizo…., fue esa mañana de invierno en la que me pidió permiso para pasar por la puerta de la oficina, me miró con esos ojos hermosos de miel… 

- ¡Ese fue su primer ataque! ¡mmmmmmh! ¡Sí! ¡Ese fue!

Poco después, cuando se presentó esa llovizna atemporal y me encontraba en el resquicio de la tienda cercana a la parada del autobús, se paró muy cerca de mí y su aroma me lleno de un, no sé qué…, ahora me voy dando cuenta. Por eso cuando se animó a hablarme y recibirme mi solicitud de empleo detrás del mostrador, cuando acudí a su empresa por trabajo, uso la más dulce voz que yo había escuchado en mi vida y mira que había escuchado muchas. Pero ninguna como la de ella.

- ¡Un ataque tras otro! ¡Y yo sin darme cuenta! 

Depositaba cada día, desde que comenzamos a trabajar juntos, trampas a mi alrededor, mermando mi resistencia, acosándome. El más artero de sus ataques fue aquel, en el que llegó radiante de hermosa, con ese traje que le hacía ver como una muñequita de aparador, y yo caí redondito, hasta atoré la copiadora por voltear a verla pasar junto a mí. Me embriagaba con ese perfume que despedía su cuerpo. ¡mmmmmmmh! Luego me enteré que era alérgica ellos. 

- Trucos y hechicerías uso en su intento por atraparme. ¡Ahora lo sé!!

Me obligó a suplicarle que salga conmigo, ese día vi caer mi orgullo al piso y aunque no lo podía creer, lo hice con mucha emoción. 

- ¡Flores! ¡Cuándo había yo estado tan preocupado por llevar flores! Y más aún, me llevé tres larguísimas horas arreglando este desastre que traigo por cuerpo.

A partir de ahí el asedio ya había surtido su efecto. Yo pensé todo el tiempo que el que tenía el control de la batalla, era yo. ¡mmjjh! ¡Pobre iluso! 

Era ella con su estrategia y con esa sutileza con la que se implantó dentro de mí. 

- ¡No lo vi venir!

Tres años duró, mi resistencia ya mermada y debilitada ante tanto beso y caricia, palabra y susurro, canto y abrazo. No pude hacer nada para evitar la caída de mi ego, mi orgullo de hombre libre y conquistador, mis murallas cedieron ante todas sus armas (belleza, encanto, voz angelical, andar discreto paro cautivador, ese cuerpo que me hizo sentirme siempre atraído hacia él, sus ojos de miel, su cabello, qué sé yo, todo eso que uso para derrotarme) y yo sin sospecharlo, permití que se fuera adentrando en mi corazón y en todo mi ser.

Hoy aquí, de pie, solo me queda reconocer que llevó muy bien su estrategia, paso a paso, cada avance, cada estocada. Es una maestra en el arte del romance. Que otra cosa me quedaba que sacar la bandera de la rendición y ondearla en todo lo alto y, pregonar mi derrota.

En aquel festín donde se celebró mi caída, no faltaron las palabras de apoyo de mis amigos y familiares diciendo: 

- ¡TE VA A IR BIEN, YA VERÁS! ¡ES UNA BUENA MUCHACHA! ¡NO ES TAN MALO COMO PARECE!....

Y demás palabras de aliento que buena falta le hacían a mi pobre machismo mancillado y derrocado de la manera más sutil que se haya visto en el ámbito del romance y el amor.

El día que se firmó el tratado fue para ella un grandioso día, sus ojos se llenaron de gotas de rocío que se quedaron atrapadas entre sus hermosas pestañas maquilladas.

Hoy se consuma el triunfo rotundo de su larga batalla por conquistarme. Aquí de pie, ante todos estos testigos y ante Dios daré mi palabra de rendición total, absoluta y permanente, para dar paso a una nueva era en mi vida bajo su compañía, ayuda y protección.

Me pregunto si en verdad estoy perdiendo o en realidad salí ganando. Solo sé que he caído como la antigua ciudad de Troya…desde adentro de mi corazón.

Cuando en unos instantes se oiga la voz del oficiante decir: 

¡¿Y USTED?! ¿¡ACEPTA POR ESPOSA A LA SEÑORITA?! PARA AMARLA, CUIDARLA Y RESPETRALA TODOS LOS DIAS SE SU VIDA… 

Con el orgullo de caer ante la mujer más hermosa con la que pude haber combatido y perdido en la batalla del amor, sin asomo de cobardía ni duda alguna…

…diré valientemente:

- ¡SI! ¡ACEPTO! 


AUTOR: Carlos A. Suárez G.

viernes, 6 de febrero de 2015

Indultado


La carta de la Real Corte había llegado. Colgado de los barrotes de su mazmorra, intentaba sacar la cabeza para ver la entrada del jinete que la traía dando voces.

- ¡EAH!
- ¡A UN LADO, ABRAN PASO!
- ¡ABRID LA PUERTA!
- ¡DETENEND LA EJECUCIÓN POR ORDEN DEL VIRREY!

Los gritos más dulces jamás escuchados desde que fue recluido en ese lugar. Hacía catorce años que esperaba el momento en que fuera ejecutado, acusado de alta traición a la Corona. Llevaba la cuenta de los días rayando con una tiza las paredes de su horrenda prisión. Su agonía se acrecentó cuando al pasar de los meses, iniciado su cautiverio, las visitas de su amada esposa con su bebé de apenas un año hacia el día de su arresto, se iban haciendo cada vez más lejanas. Ella argumentaba sobre las habladurías de la gente de la Villa, el rechazo y los insultos de los que era víctima a diario a causa de ser la esposa de “un vil y cruel pirata”, el tiempo que no le alcanzaba para poder conseguir el sustento propio y el de su pequeña hija, la cual lloraba sin cesar, inocente de todas las desventuras de su madre y la desgracia de su padre.

No había día en el que no asomará la cabeza por los barrotes, intentaba verla pasar u oír su voz entre el gentío que se arremolinaba cada vez que algún compañero de celda o condena, sería ejecutado en los patios de la prisión. Poco a poco fue perdiendo las esperanzas en su regreso, al ver pasar todo un año de ausencia de su esposa. Le ardía el corazón y las entrañas al no saber el destino de su pequeña bebita, no poder verla crecer ni verla dar sus primeros pasos, su sonrisa, sus balbuceos que se convertirían en palabras al correr de los años… nada de eso vería ya jamás.

Los presos no tenían ningún derecho, pero los celadores eran amables con ellos de cuando en cuando, no así con los presos acusados de piratería, los cuales eran muy frecuentes en aquellos tiempos en los mares frente a la Villa de San Francisco de Campeche. Las murallas en incipiente construcción que servirían para resguardarla de tanto ataque pirata, aún no los amedrentaba en lo más mínimo. Llegaban de improviso, abriéndose camino a estallido de cañón, pistolas, arcabuces y fusiles, arrasando con todo lo que se encontraban a su paso, robando casas, matando hombres y mancillando mujeres y niñas, o raptándolas para llevarlas a los galeones y usarlas en sus fiestas de embriaguez y depravación; finalmente las asesinaban y las lanzaban al mar como alimento para los tiburones.

La población vivía aterrada y a sobresalto. Cada vez que se divisaba un barco en la bahía, los vigías en turno, catalejo en mano, confirmaban la categoría del navío y su procedencia a través de los colores y las insignias de su bandera en el palo mayor de este. Permitiéndoles ingresar a los puertos de abrigo en las playas de la Villa. A diferencia del terror y pánico que sentían al descubrir una bandera negra con una calavera y dos fémures cruzados ondear en lo alto del mástil. Y  solo sí eso era posible, cuando sucedía de día. Porque de noche, los piratas anunciaban su arribo desde dentro de las empedradas calles, causando un gran alboroto y provocando la histeria de los habitantes. 

¿Cómo iban a tenerle consideración alguna? Recordaba vivamente el día en que fue aprendido…, pescador de oficio, tendía sus redes a no muchas brazas de la costa, intentando capturar algunos peces que se convertirían en alimento y dinero para su hogar. Se fue alejando mar adentro en su pequeña lancha a causa de los pocos resultados obtenidos en casi medio día de ardua y quemante labor. De repente observó el manoteo de un hombre entre las pocas olas que el mar hacía. Se apresuró a sacarlo del agua y a prestarle auxilio, este le dijo que sobrevivió de un naufragio reciente y que lo ayudara a llegar a la costa. Así lo hizo el hombre y lo llevó a la Villa, dejándolo en la puerta de un médico para que lo revisara, en un descuido, el náufrago desapareció dejándolo muy extrañado por tal comportamiento, algunos pescadores que lo vieron le dijeron que no era su problema y siguiera con lo suyo.

Al caer la noche el “náufrago” había logrado liquidar a cuchillo al vigía del faro y con señales dio aviso a sus compinches de la vulnerabilidad de la defensa de la Villa. El resto es historia y el botín mayúsculo.

Bastaron los testimonios de los pescadores que le habían visto desembarcando junto con el saqueador, para ser acusado de complicidad pirata y alta traición a la Corona. Solo el testimonio de párroco de la iglesia sostenía la inocencia del hombre, por lo que aplazaron la ejecución por tiempo indefinido hasta ser comprobada y aseverada.

Catorce años pasaron desde que inició su tormento, por fin noticias de ultramar…
Veredicto: Inocente.
Acto legal: Libertad inmediata en caso de seguir con vida.

Con los harapos que llevaba por ropa y sus ansias de volver a ver a su familia, a su pequeña y ver de nuevo su hogar se dirigió hacia el barrio donde otrora vivió. Sin encontrar ni rastros de lo que había sido su casa, preguntaba por todas partes, nadie le reconocía ni le recordaba y de mala gana, un par de ancianos le dieron leves pistas del paradero de su familia.

Pensando en que valió la pena soportar las malas condiciones en las que se encontraba dentro de aquella asquerosa mazmorra, la única ración diaria de una hogaza de pan duro o quemado con un cuenco de agua, las tantas veces que no pudo dormir a causa de las golpizas por diversión que recibió de los guardias y demás vejaciones soportadas durante todos esos años de encierro. Hoy día, podría abrazar el motivo de sus esperanzas vivas.

Al acercarse al lugar indicado en alguna de las pistas recibidas, observó una casa muy linda, en una quinta frutal, llena de árboles de mandarina, naranja, mango, tamarindo, flores y hortalizas, cercada con piedras labradas y blanqueadas a la usanza maya. Todo era prosperidad y alegría en ese lugar.
Pensándolo dos veces se animó a tocar la puerta preguntando por el nombre de su esposa. Pasaron eternos y agonizantes minutos antes de que la puerta se abriera. De adentro salió una criatura angelical de joven lozanía, hermosa como el sol radiante de la primavera, sus ojos reflejaban una inmensa felicidad y a pesar de los asaltos piratas ya menos frecuentes, parecía que ella vivía sin preocupación alguna. La melodía de su voz lo llenó de alegría puesto que sonaba igual a la de su madre y sus facciones eran por demás las de ella.

La bella niña pregunto:
-       ¿A quién busca señor?

El hombre con voz tenue y torpe por los nervios balbuceo:
-       ¿La señora De la Barca vive aquí?

Ella respondió extrañada y con desconfianza:
-       La Señora De la Barca, era mi madre. Murió al nacer yo y solo mi padre vive aquí conmigo. ¿Quién es usted y por qué la busca? ¿La conocía?

El hombre le iba a responder a la niña, cuando un caballero elegante, tomando a la niña del brazo en forma muy delicada, hizo un gesto, la niña comprendió y regresó al interior de su hogar.

El caballero, a pesar del desagrado que el hombre le provocaba por su aspecto físico, cuestiono con mucha educación:
-       ¿Señor mío, desearía saber su nombre y cuál es el motivo de su interés por la Señora De la Barca?

Cabizbajo y meditabundo por las palabras antes dichas por la niña, decidió contestar la pregunta diciendo:
-       Soy viejo amigo de ella y quería saludarla y saber cómo le ha ido, desde hace años no la veo. ¿La niña es su hija?

El caballero con un recelo natural y sin apartar la mirada del andrajoso hombre le dijo:
-       Señor, no sé desde donde venga usted ni cómo conoció a la Señora De la Barca, pero ella falleció hace ya más de 12 años, entró en mi casa con una herida de bala en el pecho, venía huyendo con la pequeña en brazos, la ciudad estaba siendo atacada y la tuve que esconder junto con mis padres dentro de mis muros. No pudimos salvarla. Desde entonces la pequeña se ha convertido en la luz de mi vida y hoy precisamente que cumple sus quince años, será presentada en el Salón Principal como toda una Dama de Sociedad. Si era algo suyo, lamento mucho su perdida. Y si no tiene nada más que agregar le ruego que se retire.

Inclinando la cabeza el hombre contuvo las lágrimas que amenazaban estallar ante tan cruel relato que lo había dejado helado. Una avalancha de pensamientos y emociones le aplastaron su frágil corazón, avejentado por el cruel encierro. Haciendo nudo la escasa orilla de lo que llevaba por camisa, levantó la cabeza y con tono firme le dijo al caballero:
-       Usted perdone señor, yo solo quería saber de ella y de su pequeña hija porque...

Quedándose sin palabras para seguir explicando y con el llanto contenido, decidió poner fin a la conversación. Dio la media vuelta, se alejó sin rumbo fijo con una idea clavada en el corazón y una pregunta que solo Dios podría contestarle...¿cómo pudo pasarle esto a él?

Al acabarse la arena y llegar a la orilla del mar que bañaba sus pies descalzos, mientras contemplaba su inmensidad, siguió pensando en su futuro.

-       Ahora entiendo por qué no volví a saber de ella ni de mi pequeña nena, que ahora se ha convertido en toda una dama. ¡Es tan hermosa como su madre! Ella tiene ahora una buena vida, parece que no le hace falta nada, ni yo. Además ¿qué le puedo yo ofrecer? ¡No tengo nada! ¡No soy nadie! ¡Sólo soy la sombra de lo que fui! ¡Con la carga de haber sido acusado de piratería! ¡Malhaya sea mi suerte! Ya no me queda nada en esta vida por lo cual luchar. ¡No le puedo quitar la oportunidad de ser todo lo feliz que su madre y yo no fuimos! No sería justo para ella, es mejor que no sepa nada de mí ni de su pasado.

Y tomando una muy seria decisión, volvió sobre sus pasos para indagar sobre el paradero de la tumba de su amada esposa. Al encontrarla en el camposanto, se dejó caer de bruces y lloró, lloró amargamente por largas horas, las pocas fuerzas de vida que le quedaban iban menguando con cada lágrima.

Con la llegada de la mañana, llegó a sus oídos los repiques de las campanas del puerto que anunciaban el arribo de un mercante. -¡Una oportunidad!- Antes de irse rumbo al puerto, se despidió de su esposa:

-       ¡Amada mía! Perdóname el error que nos llevó a los dos a este triste final. No te preocupes por nuestra hija, se queda en buenas manos, tu último aliento la protegió hasta el final y la dejaste en una buena casa, tiene todo, principalmente amor. ¡Te dejo, duerme en paz mi amor! Voy a buscar mi destino. Aun no sé qué me tiene preparado, pero le ruego a Dios que pronto me lleve a tu lado. ¡Espérame mi amor, no tardaré!

Se despidió de ella haciendo la señal de la cruz y tomo camino al puerto, solicitó unirse a la tripulación del mercante sin más paga que su alimentación diaria. No preguntó cuál era el destino del barco, eso no le interesaba, tampoco le interesaba que trabajo realizaría en él, solo sabía que los mercantes eran las presas favoritas de todo barco pirata.

Una idea clavada en su corazón lo acompañó al subir al galeón mercante…

-       ¡Al menos uno de ellos pagará con su vida por el daño que le hicieron a mi familia o me devolverá la dicha de volver a ver mi amada esposa!

¿VALE EL TESORO DE UN PIRATA LA VIDA DE UN HOMBRE HONRADO?


AUTOR: Carlos A. Suárez G. 

viernes, 30 de enero de 2015

MICRORRELATO'S DAY (1)




Daos fraternalmente la... ?



El Sacerdote está a punto de decir: "daos fraternalmente la paz", un estornudo proviene de atrás y una dentadura sale rodando por el pasillo que va a parar a los pies del Sacerdote que ha bajado a dar la mano a los feligreses. El Sacerdote, sin pudor algo, la recoge y llegado a una mujer mayor que busca desesperadamente por el suelo su dentadura, ésta le dice al Sacerdote: ¡La paz sea con Usted!; y el Sacerdote le responde: ¡Y para ti también! y toma la dentadura, y deja de jugar con ella...

AUTOR: Javier María Martí M.


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Los gemelos


Eran un par de gemelos. Uno se distinguía del otro por el agujero que tenía en una extremidad. Habían pasado toda la vida en una casa humilde. Pero ahora ya no se diferenciaban. Así que acabaron en la basura de una gran ciudad. Echaban de menos a sus dueños aunque los nuevos les dieron la oportunidad de andar la calle por primera vez. Por fin eran unos calcetines libres.

AUTORA: Raquel Ortega.


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No tiene idea...



-¿Qué? ¿Como está el café? le pregunta el propietario al cliente. Este mira con perplejidad al hombre que tiene en frente y sin parpadear le contesta. 
-Es usted increíble. Llevo entrando en esta cafetería dos años y ahora ¿se preocupa? No tiene idea... No le deja hablar y continua hablando.
-No es por su café, que a veces me lo he tomado frío, ni por el servicio que es nefasto, ni por el lugar que ya le toca una reforma. Si quiere saber la verdad, mi mujer está ingresada en el hospital de la esquina y no saldrá seguramente .Lo que si sé seguro, es que su repentino interés es por la posible competencia que le dará el local de en frente.

Le tira el dinero del café en la mesa y sin mediar palabra prosigue su camino.

AUTORA: Carmen Palencia.


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y tenían razón...


Michael rondaba los treinta cuando montó por primera vez. Y le agradó tanto su suave grupa y su salvaje fuerza, que salió a galopar, día tras día, los siguientes cinco años. Los amigos le decían que estaba loco, que su obsesivo comportamiento no era sano. Y en verdad no lo era. Él no lo reconoció hasta que casi destrozó su cuerpo. Ahora reconoce que el nombre ni siquiera le pegaba… y tenía razón. “Heroína, no es un buen nombre para ese caballo”

AUTOR: Carlos Sergio Suárez Hernández.



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Impuntual


Sabía que llegaba tarde. ¡Tarde!. Yo, que siempre soy puntual. Y llegué tarde. Las puertas del teatro estaban abiertas, pero ya no había nadie fuera. Todos dentro. Había empezado y un chico muy amable se apresuró a informarme de que no se podía acceder a la sala durante la función. En la pausa, eso sí. Dentro de una hora.

Me había pasado media hora decidiendo qué traje ponerme. Formal, informal, coquetón, negro clásico, rojo llamativo… Ay, Dios mío. Las mujeres.

Me quedé con cara de “¿Y ahora qué hago? “. Y solo se me ocurrió hacerme la moderna y preguntar a ese chico tan solicito: “¿Hay un bar?”

Me casé con él diez meses después. Y continúo. Al fin y al cabo no fue en vano la media hora que tardé en vestirme.

AUTORA: Victoria Monera M.



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Final de la Champion’s 2014, minuto 50: Atletico de Madrid 1 - 0 Real Madrid.



María se asomó a la ventana de la cocina, nerviosa, encendió un cigarrillo intentando despistar a su esfínter. Las ganas de ir al baño empezaban a ser mayores que su prudencia. Su mayor deseo en ese instante era un gol del Real Madrid. Sabía que era el único escenario en el que ella podría pasar por delante del televisor sin correr el riesgo de que Antonio le pusiera morado el otro ojo. 

AUTOR: Juanje Frayfregona.




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Sabana 


Él, armándose de valor, se acerco a ella y con un suave movimiento de cabeza le dijo que la amaba. Ella, en respuesta lo envolvió en un fuerte abrazo de trompa que no se soltaría jamás. Y caminaron juntos por la sabana, en busca del lugar donde harían florecer la manada. Batiendo alegremente las orejas y haciendo temblar la tierra al paso de su amor! 

AUTOR: Carlos A. Suárez G.



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Goodbye stranger 


Era un andariego, uno más de esos, tenía ojos sesgados y boca escondida. Una guitarra sobre el hombro, una canción ocasional y el placer de las avenidas desiertas por la madrugada. Era una intrusa, una más escondida entre los libreros de una vieja biblioteca en un pueblo olvidado. Y como dos kamikazes se lanzaron al vacío, solo que su explosión no tendría más consecuencias que la de dos náufragos sucumbiendo a las olas del mar.


AUTORA: Karol A.

lunes, 26 de enero de 2015

Solo un beso


AYER ME DESPERTÉ Y TE BUSCABA
JUNTO A MÍ SOBRE MI CAMA,
NO TE HALLÉ, PUES YA NO ESTABAS.
CON UN SUEÑO MI MENTE TE LLAMABA.

ACOSTADO, YO ME VI ENTRE TUS BRAZOS,
ACARICIABAS MI ROSTRO CON TUS MANOS.
DIBUJABAS TIERNAMENTE LINDOS TRAZOS,
RECORRIENDO PALMO A PALMO CADA RASGO.

CON TUS LABIOS HERMOSOS DE CARMÍN
A MI BOCA TE ACERCABAS LENTAMENTE,
MÁS DE PRONTO MI SUEÑO TUVO FIN,
SIN SABER QUE SOLO ESTABAS EN MI MENTE.

EL DULCE RECUERDO QUE EL SUEÑO ME DEJÓ,
EN MI ALMA CAUSÓ GRAN ALEGRÍA,
AUNQUE AYER NO ESTABAS PRESENTE, AMOR,
SÉ QUE HOY ME BESARÁS TODO EL DÍA.

TU AUSENCIA DE AYER HE SOPORTADO
CON EL CORAZÓN ESPERANDO TU REGRESO,
MI ANHELO EN UN SUEÑO REFLEJADO,
HOY PIDE DE TUS LABIOS SÓLO UN BESO


AUTOR: Carlos A. Suárez G.